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Tercer Congreso.

En su edición 2017, el congreso llevó por título: “Tiempos de Esperanza” construyamos un futuro resiliente, el cual se realizó en la ciudad de Chihuahua, dentro de las instalaciones del Colegio Gil Esparza, los días 3, 4 y 5 de marzo de 2017, donde nos dimos cita varios cientos de educadores del País. Para tal evento, fueron programadas 3 Conferencia Magistrales y 8 conferencias generales, así como 12 talleres.

 

Lo que buscamos en este congreso fue presentar y promover el conocimiento, las actividades y las estrategias actuales del trabajo sobre la Resiliencia, enfatizando en la perspectiva y aplicaciones a futuro; así como, servir de escenario académico para la difusión de las ideas, investigaciones y proyectos relacionados con el concepto resiliencia; además de aprender, comprender y utilizar la resiliencia fueron los objetivos del Tercer Congreso Nacional que organizó la Red de Educación de la Conferencia de Superiores Mayores de Religiosos de México (CIRM).

 

La resiliencia, esa capacidad de sobreponerse a las adversidades, es un atributo que se desarrolla en el tiempo y que puede ser promovido y aprendido por todos.

 

Es importante precisar que realizamos este congreso en el estado de Chihuahua porque buscamos incidir en los lugares del País donde se necesita aprender más de la resiliencia que es la capacidad de sobreponerse a las adversidades.

 

Las escuelas, como contexto cultural privilegiado para el aprendizaje de vida, por un lado, pueden contribuir a mitigar factores considerados de riesgo para el desarrollo de problemas psicológicos, académicos y sociales en los estudiantes, y por otro lado, para construir Resiliencia en los mismos, promoviendo condiciones adecuadas que fomenten las relaciones sociales, las expectativas elevadas sobre el desempeño y las posibilidades en la vida y donde se otorguen verdaderas oportunidades de participación.

 

En las escuelas donde se fomenta la resiliencia, los alumnos en sus actividades diarias van aprendiendo a hacerse cargo de sí mismos, a vivir en un ambiente donde la cooperación tenga sentido para el éxito del grupo y donde se los reconozca por su capacidad de gestión, liderazgo y perseverancia. Un enfoque en resiliencia permite que la promoción de la calidad de vida sea también una labor colectiva.